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Radiografía de Procesos: medimos antes de proponer nada
Casi todas las agencias de automatización empiezan enseñándote un producto: un chatbot, un recepcionista con IA, un agente. Nosotros empezamos al revés, con una pregunta incómoda: ¿dónde se te está yendo el dinero exactamente?
La Radiografía de Procesos es una auditoría de campo con un checklist de 104 puntos de revisión. No es una llamada de descubrimiento disfrazada de auditoría: es una sesión de trabajo en vuestra empresa de la que sale un informe escrito con cifras.
Qué revisamos
Entrada de trabajo
Cómo llega el cliente: teléfono, formulario, WhatsApp, mostrador, comercial. Qué se pierde en cada vía y cuánto.
Cualificación y presupuesto
Cuánto tarda un presupuesto en salir, quién lo persigue, cuántos se quedan sin respuesta.
Ejecución y agenda
Planificación, huecos muertos, ausencias, reprogramaciones y avisos.
Administración
Albaranes, facturas, control de precios de proveedor, conciliación, horas de papeleo reales.
Postventa y recurrencia
Vencimientos, mantenimientos, reactivación de clientes dormidos, reseñas.
Datos y control
Dónde vive la información, quién la ve, con qué retraso y con cuántos huecos.
Riesgos
Dependencias de una sola persona, procesos sin registro, cumplimiento con fecha encima.
Cómo calculamos lo que cuesta cada problema
Con vuestros datos, no con estadísticas del sector. Si nos decís que entran 40 llamadas al día y se pierden unas 8, calculamos sobre eso — y marcamos qué números son medidos y cuáles son estimaciones vuestras, porque no es lo mismo y el informe lo dice explícitamente.
Cada cifra del informe lleva su fórmula visible: de dónde sale, qué hipótesis usa y qué pasaría si esa hipótesis fuera un 20% peor. Un número que no puedes auditar no sirve para tomar una decisión de inversión.
Por qué el informe es tuyo pase lo que pase
Si el informe solo tuviera valor comprándonos algo después, no sería un diagnóstico, sería un folleto. Te lo llevas entero: mapa de procesos, cuellos de botella, coste estimado y plan. Puedes ejecutarlo con nosotros, con tu equipo o con otro proveedor.
Es deliberado. Somos una empresa nueva y no tenemos aún una lista de casos de éxito que enseñar — lo que sí podemos hacer es que la primera cosa que recibas de nosotros sea algo útil de verdad.
Preguntas frecuentes
¿Qué me llevo exactamente?
Un informe escrito con el mapa de cómo entra y circula el trabajo hoy, los cuellos de botella detectados, una estimación de lo que cuesta cada uno con vuestros propios números, y un plan de acción ordenado por retorno. Es tuyo aunque después no trabajemos juntos.
¿Cuánto dura?
La sesión de campo suele ocupar entre media jornada y una jornada según el tamaño de la empresa. El informe se entrega en los días siguientes, no en el momento: preferimos calcular bien a impresionar rápido.
¿Hace falta que preparemos algo?
Cuanto menos preparéis, mejor. Queremos ver el proceso real de un día normal, no la versión ordenada. Si tenéis a mano el número de llamadas, presupuestos o citas del último mes, ayuda; si no, lo estimamos juntos y lo marcamos como estimación.
¿Y si sale que no necesitamos automatizar nada?
Os lo decimos y se acabó. Ha pasado y volverá a pasar: a veces el problema no es de proceso, es de precios, de personal o de demanda. Vender una automatización que no hace falta es la forma más rápida de arruinar una reputación que aún no tenemos.
¿Cuánto cuesta?
Depende del tamaño y de si la sesión es presencial o remota. Lo hablamos antes por teléfono y lo tienes por escrito antes de comprometerte a nada. No trabajamos con precios sorpresa.
Después de la radiografía
Si decidís seguir, lo que se implanta sale del informe y no de un catálogo. Aun así, puedes ver todo lo que sabemos construir y en qué estado está cada pieza — incluido lo que todavía no está listo.
Empieza escuchando cómo trabajamos: llama y habla con nuestra IA.