Restauración y hostelería

Automatización con IA para restaurantes de alto volumen

En un restaurante de gran volumen, los problemas no son distintos a los de uno pequeño: son los mismos multiplicados. Un 5% de mesas que no aparecen es una molestia con 40 cubiertos y es una sangría con 1.200. Y lo mismo pasa con las llamadas perdidas en hora punta o con un proveedor que sube el precio del aceite sin decir nada.

Los no-shows: el más caro

Una mesa reservada que no se presenta es doblemente cara: pierdes la venta y además has rechazado a quien sí habría venido. El proceso que funciona tiene tres tiempos:

  1. Confirmación inmediata al hacer la reserva, para que quede constancia y el cliente tenga el dato en el móvil.
  2. Recordatorio 24 horas antes con tres respuestas de un toque: confirmo, cambio, cancelo. Cancelar tiene que ser fácil — si es difícil, la gente simplemente no aparece.
  3. Reconfirmación de grupos grandes unas horas antes, y liberación automática de la mesa hacia la lista de espera cuando alguien cancela.

¿Quieres saber cuánto te cuestan los no-shows con tus números? Calcúlalo en un minuto, gratis y sin registrarte — con la fórmula a la vista.

El teléfono en hora punta

Entre las 13:30 y las 15:00 nadie debería estar cogiendo el teléfono: deberían estar en sala. Una IA que atiende, toma la reserva y deja el recado por escrito recupera esas llamadas sin quitar a nadie de la sala. Y todo queda registrado, que es la mitad del valor.

Reseñas: responder a todas, publicar con criterio

Responder a las reseñas mejora la percepción y la visibilidad local. El sistema redacta la respuesta para cada una; las positivas se pueden publicar solas, y las de tres estrellas o menos siempre pasan por una persona antes de salir. Una mala respuesta automática a una crítica hace más daño que el silencio.

Albaranes y precios de proveedor

En restauración, el margen se pierde céntimo a céntimo. Leer automáticamente los albaranes que llegan por correo, compararlos con el precio pactado y avisar cuando algo sube más de lo normal es de las automatizaciones que antes se pagan solas — y de las menos vistosas, que suele ser buena señal.

Y una obligación con fecha que conviene mirar

La ley de prevención de pérdidas y desperdicio alimentario obliga a los negocios de hostelería a tener un plan escrito y medir. Lo explicamos sin humo en esta guía: lo que ya mides para cumplir es justamente lo que necesitas para dejar de tirar dinero.

Cómo empezamos

Con una Radiografía de Procesos hecha en tu restaurante, en horario de servicio. Se ve más en dos horas de sala llena que en cinco reuniones.

Preguntas frecuentes

¿Sustituye a mi programa de reservas?

No. Trabajamos encima del que ya usas. Cambiar de sistema de reservas en un restaurante que funciona es un riesgo enorme para un beneficio pequeño; nuestro trabajo es tapar los agujeros que deja, no reemplazarlo.

¿La IA va a coger el teléfono en pleno servicio?

Esa es exactamente la idea. En hora punta, quien coge el teléfono está dejando de atender una mesa. La IA recoge la reserva o el recado y lo deja escrito; nadie tiene que apuntar nada en un papel que después se pierde.

¿Puedo pedir reseñas solo a los clientes contentos?

No, y no lo vamos a montar aunque nos lo pidas. Google lo prohíbe expresamente y puede costarte la ficha entera. Lo que sí hacemos es responder a todas las reseñas, y las de tres estrellas o menos nunca se publican sin que las veas tú.

¿Esto sirve para un restaurante de 300 comensales por turno?

Es justo donde más se nota, porque los porcentajes pequeños se convierten en dinero grande: un 5% de no-shows sobre 1.200 cubiertos diarios no es lo mismo que sobre 40. Cuanto mayor el volumen, más rápido se paga el proceso.

Antes de leer una propuesta, escucha cómo atendería a un cliente tuyo.